Continúan los despidos en Holaluz después de la marcha de 80 trabajadores y … la huelga indefinida también

A pesar de que cerca de 85 trabajadores han solicitado la extinción de sus contratos, Holaluz ha seguido adelante con los despidos, ignorando el impacto crítico en sus equipos y dejando vacantes clave sin cubrir.

La compañía arrancó el año con la eliminación de derechos adquiridos, entre ellos el teletrabajo, a través de una Modificación Sustancial de las Condiciones de Trabajo. Esto forzó la salida de cerca de 85 empleados, pero lejos de detenerse, Holaluz prolongó el proceso un mes más y ejecutó al menos cinco nuevos despidos a finales de febrero.

El 21 de febrero, cinco trabajadores fueron despedidos de forma inmediata mediante un simple correo electrónico. Tres de ellos estaban de baja médica. La empresa actuó con total opacidad, sin informar a los responsables de equipo ni a la representación sindical, en una muestra más de la falta de transparencia que ha marcado su gestión en el último año.

Bajo la excusa de causas económicas y organizativas, Holaluz ha disfrazado los despidos como "objetivos", mientras deja equipos en mínimos operativos con la aparente intención de externalizar sus funciones. La crisis es evidente: departamentos como Tecnología llevan meses sin poder cubrir vacantes esenciales.

A pesar del caos interno, la dirección decidió organizar un evento de dos días en Figueres con una cincuentena de empleados, mientras el resto de la plantilla se encontraba unas oficinas prácticamente vacías el miércoles. Una estrategia que solo ha generado más confusión y malestar.

El 28 de febrero, las últimas trabajadoras del departamento de Recursos Humanos presentaron su renuncia, dejando el área completamente desmantelada. Actualmente, la empresa no cuenta con un solo integrante en un departamento clave para la gestión laboral, una situación sin precedentes que intenta parchear con la reciente contratación de una única persona.

Mientras tanto, el proceso de demanda colectiva sigue en marcha con una fecha de juicio fijada para abril. Holaluz no ha mostrado el menor intento de diálogo, y la huelga sigue firme.
Sindicato de Químicas, Minería, Energía y Afines de Barcelona.
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Metro Joanic L4

¡LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO! CAJA DE RESISTENCIA!!!

Desde el Sindicato de Químicas de Barcelona de la CGT, hacemos un llamamiento a la solidaridad activa con la Sección Sindical de CGT y l@s trabajador@s en huelga de HOLALUZ, quienes llevan dos meses de huelga indefinida resistiendo con firmeza la brutal intransigencia de la empresa.

Esta lucha no es solo de quienes hoy están en huelga: es la lucha de toda la clase trabajadora contra la precariedad, los abusos empresariales y la avaricia de quienes se enriquecen a costa de nuestro sudor. Sabemos que el capital solo cede cuando encuentra resistencia, y por eso es imprescindible sostener esta batalla hasta vencer.

Para ello, hemos abierto una caja de resistencia —una trinchera económica clave— que permitirá a l@s compañer@s seguir en pie sin doblegarse ante la presión de la patronal. Cada euro es un golpe contra la explotación, cada aportación refuerza nuestra lucha colectiva.

Haz tu aportación aquí: ES92 2100 5000 5802 0035 0906

El acto de conciliación en el CMAC ha terminado sin acuerdo, lo que significa que la demanda irá a juicio. Pero lejos de rendirse, l@s trabajador@s continúan firmes, con la huelga como arma, exigiendo justicia y la reversión de las medidas impuestas por la empresa.

Sabemos que juntos y organizados somos más fuertes. El apoyo mutuo es nuestra mayor fortaleza.
¡La solidaridad de clase no se mendiga, se ejerce!
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CGT interpone demanda por conflicto colectivo a Holaluz por la eliminación del teletrabajo

El 28 de enero, la plantilla se ha concentrado en la plaza Sant Jaume de Barcelona para reclamar ante la Generalitat de Catalunya una mediación en igualdad de condiciones entre la comercializadora eléctrica y su plantilla.

Hace dos semanas dio comienzo la huelga en Holaluz tras haberse anunciado las nuevas condiciones de trabajo que la empresa requería a la plantilla: la eliminación total del teletrabajo y la eliminación de otros derechos adquiridos como el seguro médico o los cursos de idiomas.

El 28 de enero se ha intensificado la huelga pasando de ser paros parciales a jornada completa, coincidiendo con el día de retorno a las oficinas.

En la propia carta emitida el 27 de diciembre, Holaluz cerraba el comunicado invitando a contactar con el departamento de Recursos Humanos a todo aquel que quisiese marcharse de la empresa. Esto ha llevado a que, a día de hoy, casi un 30% de la plantilla ha solicitado ya la extinción de su contrato y el número todavía puede seguir creciendo. Por estas razones y vista la falta de interés de negociación con la plantilla para evitar esta fuga masiva de trabajadores, los sindicatos denuncian un ERE encubierto.
Holaluz era conocedora de la importancia del teletrabajo para su plantilla que después de 5 años disfrutando de este derecho, en una encuesta lanzada en septiembre el 97,7% respondió que el teletrabajo era una condición indispensable para permanecer en la empresa. Muchas de las personas trabajadoras, empujadas también por la subida del precio de la vivienda en la ciudad y la congelación de sueldos de la empresa, se han marchado a las afueras y la nueva medida les está llevando a abandonar sus puestos.

Tampoco parece que Holaluz esté respondiendo favorablemente a las solicitudes de conciliación que se recogen en el Real Decreto Ley 5/2023. Además, a pesar de venderse como una empresa por la igualdad que tanto se ha apoyado en la imagen de su fundadora, Carlota Pi, hasta ahora, son más mujeres que hombres las que han solicitado la extinción debido a la dificultad para la conciliación familiar, cosa que choca con el Plan de Igualdad de la propia empresa.

CGT ha interpuesto una demanda por conflicto colectivo contra la decisión de la empresa de revertir de forma unilateral el teletrabajo. El sindicato asegura que una medida de este tipo debe darse a través de un acuerdo individual entre la empresa y la persona trabajadora.